En el mundo, cerca de 1 millón de personas viven con una enfermedad mental. La depresión es una de las principales enfermedades causantes de discapacidad. En países de ingresos bajos, hasta un 75% de las personas con problemas de salud mental no reciben ningún tipo de tratamiento. En 2015, al rededor del 52% de los jóvenes presentaba entre uno dos síntomas de ansiedad. Dos de cada 100.000 habitantes se suicidaron en el primer trimestre de 2021.

2595 personas se suicidaron en Colombia en 2021. La crisis y las medias tomadas para controlar la pandemia de COVID-19, favorecieron las afecciones mentales, incrementando casos de ansiedad y depresión. Durante 2020 y 2021, los síntomas mentales más reportados fueron “preocupación, nerviosismo y cansancio”, relacionándose su aparición con los picos de COVID-19.

Para junio de 2021, el COVID-19 había afectado en un 41% a la población entre los 10 y 24 años. Las mujeres son quienes más han presentado sentimientos de soledad, estrés, preocupación o depresión como consecuencia de la pandemia. La población de 55 años y más es quien reporta mayor porcentaje de estos síntomas en comparación con las demás edades. El 0.9% de las personas con necesidades mentales, buscaron ayuda profesional. Las personas que más han buscado este tipo de ayuda pertenecen a la población de 25 a 54 años.

Los hombres son quienes más consuman el acto suicida.

Los trastornos mentales aumentan el riesgo de padecer otras enfermedades y contribuyen a conductas autolíticas. La depresión es uno de los principales trastornos mentales. La depresión es 2 veces más frecuente en mujeres. Entre el 20 y 40% de las mujeres en países en desarrollo, sufren depresión durante el embarazo o el puerperio.

Los trastornos mentales y neurológicos en los adultos mayores, como la enfermedad de Alzheimer y la depresión, contribuyen a la carga de enfermedades. Las demencias, las sufre el paciente y genera importante agotamiento del cuidador.

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